– Parece que políticamente se ha buscado una solución que venga para quedarse, no sólo para dar respuesta a la actual coyuntura de muchos litigios que deja el Coronavirus y que recupere la capacidad negociadora de las partes. Esto se pretende conseguir con la introducción de mecanismos que rompan la dinámica de confrontación y crispación que impera en muchas de las relaciones sociales.

– La reforma contempla diferentes métodos de resolución de controversias, además de la mediación, ampliando el campo de acción. Queremos pensar que impulsa la mediación de manera decisiva, para que tenga un papel central en el futuro diseño, porque entendemos que la mediación forma parte de algo mucho más grande, que es la cultura de la paz.

– Parece que el objetivo es tratar el acuerdo antes de acudir a la justicia. Se quiere devolver a las partes la gestión de sus conflictos y los ciudadanos la capacidad de decidir (donde legalmente es posible) y crear el espacio para que las partes cuenten con recursos que les ayuden a obtener acuerdos.

– Las dos ideas del anteproyecto son:

1. Generar herramientas y escenarios para las soluciones pacíficas, por sí mismas o con personas expertas.
2. Que cada conflicto encuentre en el sistema de justicia la mejor solución.

Desde CMA vemos que hay aspectos a mejorar, pero este intento de humanizar la justicia devolviendo a las personas la capacidad de resolver sus propios conflictos por la vía del diálogo siempre que sea posible, y dotándolas de las herramientas más adecuadas en su caso, nos gusta.

Este año hemos participado en muchas jornadas que han conmemorado el día Europeo de la Mediación, 21 de enero.

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