Las mediadoras de Castell Martínez nos sumamos a la defensa de la profesión de mediación. Creemos que es necesario hacer visible la necesidad de tener el reconocimiento público e institucional. La mediación de conflictos es un proceso libre y seguro para acompañar la ciudadanía en la regulación del suyos desacuerdos, restaurar su bienestar, facilitar la convivencia y desjudicializar las relaciones.

Hablar y encontrar salidas es liberador, pero no es nada fácil. Estamos más condicionadas a que un tercero diga qué se tiene que hacer y como, no que escuche y pregunte con profundidad, con acierto, eficacia y con tacto. En este sentido, la mediadora facilita la comunicación entre personas porque puedan encontrar caminos de solución alternativos para resolver sus discrepancias. Es una invitación a la sensatez que da protagonismo a todo el mundo que participa, porque permite legitimarse y legitimar el otro, comprender y aceptar las diversas posiciones para transformar la disputa de forma pacífica, eficiente, con la máxima confidencialidad, para permitir construir nuevas propuestas de futuro y concretar el riesgo y los compromisos que las partes son capaces de asumir.

La mediación de conflictos, por lo tanto, es un proceso libre y seguro para acompañar la ciudadanía en la regulación del suyos desacuerdos, restaurar su bienestar, facilitar la convivencia y desjudicializar las relaciones.

La comunidad mediadora hace años que está preparada y que puede intervenir en diferentes ámbitos: familiar, escolar, comunitario, intercultural, internacional, organizacional y empresarial, sanitario, civil, laboral, penal, inmobiliario y de vivienda, mercantil, de consumo, contencioso–administrativo, deportivo, etc. Para ejercer la mediación aportamos formación reglada, universitaria, especializada, continua, buena práctica, competencias, servicio y un marco que regula el ejercicio de la mediación como profesión específica.

 

Es por este motivo que, desde la asociación de profesionales de la mediación de conflictos de Cataluña (ACDMA), de la cual estamos adheridas las mediadoras de Castell Martínez, solicitamos:

1- Que se nos reconozca la especificidad de la profesión de mediador/a, que hace más de 30 años se desarrolla en Cataluña, y se legitime como profesión independiente y no como complemento otros.
2- Que se nos reconozca como profesionales primordiales y necesarios en la resolución de toda confrontación o disputa y en cualquier campo, mediante una regulación donde se establezcan las competencias que le sueño propias y específicas.
3- Que la mediación ocupe el lugar merecido prioritario y diferenciado dentro de las ADR (Alternative Dispute Resolution) o las MASC (Métodos Adecuados de Solución de Conflictos).
4- Que se aprueben y se apliquen las políticas sociales y económicas efectivas en pro de la mediación para garantizar la participación activa de la sociedad ante la solución de sus discusiones y se dote de las regulaciones legales y presupuestarias para hacer efectivos estos principios.

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